CAMBIAR LOS CIMIENTOS DE LA SEGURIDAD

Hasta hoy, ninguna de las acciones del estado, en ninguno de los gobiernos, se ha enfocado en mejorar la seguridad. Cuando se invierte en paliativos como mas personal, mas cárceles, mas patrulleros, lo que se está haciendo es mirar a corto plazo, tan corto que luego de implementarse, los resultados estadísticos dejan mucho que desear.

Lo anterior se evidencia en el incremento constante de la delincuencia y la sensación de inseguridad. A pesar que el factor humano ofrece cada día un incalculable esfuerzo y dedicación, las políticas de dirección en el sector generalmente se equivoca en el enfoque para buenos resultados en el largo plazo. Esto lo saben muy bien los actores y cada uno de los funcionarios que ocupan puestos en la toma de decisiones, pero lamentablemente el factor político de corto plazo es mas fuerte que el deseo de beneficiar a la sociedad.

Aunque parezca una paradoja, la política de generar soluciones a corto plazo no solo son fútiles, si no que además son nefastas socialmente. La razón es que la inversión en paliativos requieren de enorme mantenimiento, como normativas, planes de acción, adiestramiento en tiempos muy cortos, protocolos inadecuados, entre otros muchos procesos que resultan necesarios apresurar.

En este artículo dejo cuatro sencillas propuestas que nadie se atreve a presentar por que no generan resultados inmediatos, es decir durante una gestión, pero además son muy poco populares para el gobierno de turno.

1. PRIVATIZACIÓN DE LA SEGURIDAD PRIVADA

Es un paradigma que la seguridad deba ser controlada por el sector público (sucamec); la seguridad privada puede y debe, si quiere ser sólida y profesional, manejarse completamente en forma privada. Esta propuesta no es ninguna originalidad; contando con un marco normativo general, las empresas y los profesionales de seguridad tendrán una mejor performance cuando su competencia no dependa de un ente del estado que autoriza la operación de empresas y agentes de seguridad muy por debajo de lo que la sociedad requiere y muy por encima de su capacidad fiscalizadora. Dejar que el mercado obtenga beneficios de un profesional de la seguridad con mejor perfil por su formación constante redunda holísticamente en la seguridad de la sociedad.

Los cien mil agentes de seguridad autorizados por sucamec, son solo la tercera parte de lo que nuestra sociedad realmente requiere. Lo evidencian los doscientos cuarenta mil agentes de seguridad informales que trabajan cuidando calles, mercados, galerías, comercios, edificios, terrenos, entre otros. Un promedio de trescientos mil agentes de seguridad necesitan formación profesional constante, pero esta formación no puede ser una instrucción básica que solo le brinde autorización para portar un carnet y un uniforme por un periodo de tiempo corto. El agente de seguridad debe tener acceso a obtener un título profesional que lo acompañe a lo largo de su vida, igual que cualquier otra profesión o carrera profesional; además, puede especializarse en otros campos de la amplia gama de sectores industriales y comerciales que requieren de soluciones de seguridad.

Propuesta.- Privatizar los medios y servicios de seguridad privada en autorización, formación y control. Implica marco normativo integral que brinde parámetros legales, pero administrados por el propio sector.

2. REDUCCIÓN DEL HORARIO LABORAL

Según la norma laboral vigente, el servicio de seguridad de vigilancia privada puede extenderse a doce horas diarias; sin duda las consecuencias en la salud son enormes pero también son ignoradas, debido a esto es intrascendente explicar los motivos. Derogar este párrafo de la ley laboral implica que la jornada de servicio de vigilancia deberá ser de ocho horas, lo que sin duda afectará duramente al empresariado que se beneficia de este servicio tan extenso e inhumano; sin embargo mantener este horario laboral revela el poco interés por las personas y familias del sector.

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el servicio de seguridad es una actividad intermitente, es decir, “no realiza un trabajo de forma constante, teniendo durante su labor tiempos de inactividad y descanso“. El TC peruano ha generado sentencias que avalan la posición dictada por la ONU mediante su ente especializado, la OIT, determinando que no son viables los pagos por horas extras exigidos judicialmente debido a la “intermitencia” del trabajo. Queda claro que el enfoque principal es mantener lo establecido en el mercado laboral del sector de seguridad, una posición que ha permitido que el desarrollo socio económico se detenga por varias décadas por la libre acción del crimen tanto empresarial como vandálico.

Propuesta.- Reducir la jornada laboral de doce a ocho horas. Implica la prohibición de servicios de doce horas.

3. SALARIOS

Para que el impacto en la sociedad sea real, es necesario desterrar la limitación del ingreso mínimo vital; en este sentido y en virtud de la importancia del orden público que otorga el sector en el desarrollo socio económico, es fundamental que el profesional de seguridad cuente con un ingreso decoroso que le permita acceso a otras necesidades además de la biológica; como seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización (Maslow).

Propuesta.- Obligatoriedad de ingreso salarial no menor a media UIT.

4. OBLIGATORIEDAD DE CONTRATAR SERVICIOS DE SEGURIDAD

La razón principal de la inseguridad ciudadana es la intangibilidad del concepto de seguridad; esto es, que la apreciación de resultados financieros de la inversión en seguridad no se plasma en los conceptos empresariales tradicionales. Pocos empresarios tienen una visión clara de estos conceptos y no existen muchos teóricos que lo sustenten. De esta forma, el libre albedrio para contratar medios de seguridad incide potencial y negativamente en el desarrollo social debo a la libertad con la que puede operar el crimen.

Propuesta.- Obligatoriedad de contratar medios de seguridad según patrimonio.