Editorial

“INFORMALIDAD” LEGAL

Director de la revista Jefe de Seguridad. Presidente de la Asociación Peruana de Agentes de Seguridad.

No es fácil encontrar estudios serios sobre temas sociales que choquen con lo políticamente correcto, sin embargo lo vemos cada día en nuestras calles, una realidad que es complejo abordar seriamente, pero muy fácil de criticar.

Minería informal

Se dice del Perú que es un país minero, la verdad es que existe minería en todo el mundo; nuestra elevada producción se debe principalmente al “clima de inversión muy favorable” que obtienen las mineras con el gobierno peruano, que se traduce en menos ingresos recaudados en este sector. La actual ley de regalías mineras desgrava (reducir/eliminar) el pago de impuestos, tanto, que antes que ganar, el Perú pierde dinero con el supuesto de “incentivar la exportación”. Durante el gobierno de Humala, se aprobaron diversas normas tributarias como el gravamen minero, la nueva regalía y el impuesto extraordinario a la minería; ahora sabemos qué lo motivó. Ninguno de estas normativas legales alcanza a la pequeña minería “informal’ representada nada menos que por medio millón de micro empresarios, sin contar a sus familias.

Hace muchos años que Hernando de Soto se pregunta: cuál es la razón por la cual, los pobladores dónde un proyecto minero se instala, inician una lucha e clases al ver las instalaciones, camionetas, equipos sofisticados, construcción de carreteras propias, vehículos enormes y costosos. La respuesta es la desigualdad y la desesperanza de ver su suelo producir riqueza para otros. En “El misterio del capital”, De Soto propone, sugiere y explica como los países en desarrollo siguen siendo pobres, mientras el occidente lucra su bonanza económica a partir de un solo hecho; los títulos de propiedad del subsuelo; sin estos, no acabará la minería “informal”, que no es otra cosa que sacarle de cualquier forma, un puñado de soles a lo que es suyo, con este poder, los pueblos podrán negociar a nivel global su patrimonio al mejor postor y el crecimiento económico del Perú parecerá digno de la Fórmula 1.

Existe una enorme interrogante del drástico cambio que realizó Humala en favor de las mineras, frente a lo que prometió en campaña.

Agricultura Informal

Ninguna actividad “informal” supera, ni superará nunca a nuestra agricultura. En el Perú solo el 8% de este sector es formal. Los fiascos financieros generados por el estado con el Banco Agrario y Agrobanco demuestran el nulo interés político en el agricultor “informal”. De verdad podemos decir que este vacío es la mayor evidencia de la cequera de nuestros gobernantes de turno, que por inaudito que parezca, la palabra subsidio está vetada o se disfraza, cuando es evidente que funciona y es la razón principal de cómo las mayores economías llegaron a serlo; y sin duda funcionarían también en el Perú, con gran impacto en el desarrollo económico y social; por sus culturas milenarias, su diversa y sin igual geografía, sus múltiples climas, su bondadosa producción, su gastronomía, entre otros factores.

Pero mientras campean los intereses particulares las cosas no van a cambiar; en octubre del 2000 con Alberto Khlimper, entonces Ministro de Agricultura se promulgó la ley 27360 De Promoción Agraria (también llamada ley Khlimper). Está ley dice en buena cuenta que las empresas del sector agrario pueden contratar personal sin beneficios sociales, solo 15 días de vacaciones al año, jornal limitada (S/. 36.29), indemnización máxima por despido árbitrario a 300% (tres sueldos, si el agricultor gana una demanda penal), aporte a EsSalud solo del 4%, sin gratificaciones ni cts. Estás limitaciones laborales naturalmente benefician al sector empresarial como la Agrokasa, que pertenece al mismo Klimper, perjudicando al trabajador. A pesar de esto, está ley se acaba de ampliar hasta el 2031; no importan los estudios de la OIT sobre los riesgos que generan a la salud de los agricultores su actividad laboral en el campo y el esfuerzo físico que desarrollan, ni los demás beneficios limitados ya enunciados. Este es un buen ejemplo de cómo, beneficiar a la gran empresa de un sector, se llama “Promoción Agraria”.

Cuando una persona despojada de intereses personales por fin nos gobierne, subvencionar al agricultor como lo hacen las economías desarrolladas desde el siglo XVIII, el Perú pasará de ser el destino culinario del mundo, al país mas rico del mundo.

La actividad laboral informal en el sector agrario parece ser una cuestión sin importancia, cómo se refleja en el cuadro.

Vigilantes sin autorización de SUCAMEC.

Otro sector importante es el de seguridad; un estudio serio sin duda arrojaría la necesidad de contar con más cantidad de Agentes de Seguridad; pero en el Perú, a diferencia de otros países, la seguridad privada es menor que la seguridad pública, lo que no sostiene ninguna lógica; efectivamente, existen 120,000 policías y solo 90,000 agentes de seguridad; por suerte, la sociedad es un sistema complejo que se auto regula, gracias a ello, existen más de 240,000 agentes de seguridad “informales”, esperando beneficios sociales por su trabajo.

Custodios, guardianes, serenos, conserjes, cuidadores y agentes de seguridad en general “informales”, son contratados por empresas formales.

Ninguna sociedad debe prescindir de orden, desde la Sumeria hasta hoy, las culturas gobiernan el contrato social de los pueblos con el paradigma del orden; basado en el respeto de los derechos, y también de las obligaciones. Este contrato social en el cual todos aceptamos vivir en sociedad y no aislados, presume de conflictos que el orden apacigua con los dos tipos de motivación; en primer término con la educación y el segundo con la fuerza. Por eso se llaman fuerzas públicas.

La seguridad privada es un complemento natural de los Estados, de nada sirve potenciar la seguridad ciudadana y la policía nacional si no se incluye un complemento importante para su labor. No solo debe complementarse la seguridad con el sector privado, debe en principio crearse las condiciones para que crezca; en las actuales condiciones invertir en el sector de seguridad privada deriva en beneficio estrictamente lucrativo, y no para el profesional en seguridad, y mucho menos para la sociedad.

Macro economía

No solo en políticas públicas se utilizan términos inadecuados o convenientes, en casi todo los aspectos de la vida es muy común evitar el lenguaje directo y claro, tanto para evadir responsabilidad como para mantener poder, el uso del lenguaje vacuo o pomposo es recurrente en los negocios, la cultura o la publicidad, pero también en la salud, la espiritualidad o incluso la familia.

La principal razón para que funcione un Estado es su economía, sin la recaudación de impuestos no existiría gobierno. Pero a los políticos no les queda más opción que seguir las reglas de juego establecidas; por ejemplo todos los economistas saben que el producto interno bruto (pib) no considera los bienes y servicios del sector empresarial “informal”, sin embargo si acepta que el sector informal aporta el 20%; esto explica el irreal manejo de la economía o más claro, cómo la economía formal está de espaldas a las mayorías sociales, enfocada solo a la actividad, llamada muy convenientemente formal.

Vamos a explicar lo anterior con un poco más de detalle; El gobierno calcula el producto interno bruto de bienes finales, por ejemplo una licuadora, pero no su motor interno. En la manufactura sin embargo la mano de obra informal es enorme por lo que es inaudito el cálculo de un factor tan importante de la economía sin integrar la producción que aportan los informales. Prueba lógica de este sencillo análisis es el 67.7% del mercado laboral informal. Osea, el estado difunde por medio de sus ministerios, “los informales trabajan bastante, pero su aporte es muy pequeño”, suena conocido?. No en vano obtuvo el premio nobel Joseps Stigliz quien promulga que el PBI es un referente errado en macro economía.

Josep Stigliz, premio nobel de economía por el concepto de screening, estrategia para toma de decisiones en casos de información asimétrica. Se pronuncia además en contra del pib.

La recaudación del gobierno se realiza por impuestos; impuesto general a las ventas (igv), impuesto a las rentas (ir), impuesto selectivo al consumo (isc), impuesto a las transacciones financieras (itf), los aranceles, impuestos a activos netos, impuestos prediales, vehiculares, etc. Sin estos impuestos, el estado peruano no tendría los 177 mil millones de soles cada año para gobernar (Presupuesto 2020). Está enorme cantidad de dinero, mayor a la que recauda la Unión Europea, es insuficiente para el desarrollo social; la política de recaudación debe reducirse y pensarse más en otra economía natural, que se regula sola, que existe a pesar de formalidades o monopolios, y que quiere ser absorbida sin éxito en muchas naciones del mundo desde hace muchos siglos; la economía “informal”.

Fuente MEF : Guía del presupuesto nacional 2020

“Informal” aparece siempre junto a frases y términos peyorativos como: flagelo, problema económico, obstáculo para el desarrollo, desorden social, empresas bamba, evacion de impuestos, productos de dudosa procedencia, competencia desleal, y muchas otras, a las que aluden expertos, medios de comunicación y asociaciónes de empresarios muy conocidas.

No se engañe el lector; la manipulación del lenguaje es una técnica política para el control de masas muy antigua, y se aplica muy bien con las actuales tecnologías.

Los medios de comunicación tienen que ver mucho con lo que sabemos y creemos.

La “informalidad” no es sinónimo de ilegal. Para que se considere ilegal debe estar sancionada por ley, y no lo está. Sí fuera así, muchos informales deberían estar presos.

La economía informal

Es bastante conocido que la economía “informal” es enorme, incluso mayor a la economía llamada formal; debe saberse que la actividad comercial “informal”, genera el 67.7% del empleo en el Perú. No es posible que un término nos ciegue; la verdad es que la economía formal se enfoca en la mediana y gran empresa. En palabras de Hernando De Soto, “la formalidad bloquea a la informalidad”.

Domumental DW: La desigualdad social – En una sociedad controlada por intereses corporativos no hay forma de reducir la pobreza, por eso existen otras formas de vivir; la “informalidad” es una buena salida aceptada por los todos los estados del orbe.

Existe informalidad en todos los sectores de la economía, en el minero, en el comercio, en seguridad, en agricultura, la pesca, y en general en todo el sector industrial. Ni siquiera en el sector financiero la informalidad es considerada un delito a pesar de los préstamos considerados usureros; siempre que no incluyan extorsión y se cobren intereses iguales o menores que el sistema financiero, según el vigente código penal.

Código Penal Peruano – Julio 2020

Queda claro que la actividad comercial o industrial comúnmente llamada “informal” no es un delito, que es perfectamente posible y que no genera ninguna acción legal en contra de quien la realice. Así, no comete ningún delito quien ofrece o vende por internet cualquier tipo de producto, comprado o fabricado por el mismo, no comete delito alguno quien sale a la calle a ofrecer y vender tortas, desayuno, comida, ropa, herramientas, etc.

No está fuera de la ley quien emprende un negocio cualquiera, pequeño, o grande y no reporta sus ingresos a la sunat. La economía del estado dispone requisitos que deben cumplirse; requisitos que para la mayoría son inviables, empezando por la comprensión de los procesos tributarios, continuando con la inversión y concluyendo con las multas.

Sí son consideradas ilegales las prácticas delictivas como el acaparamiento, la especulación, la adulteración, el monopolio, la cobranza por medio de la extorsión y la violencia, claramente expuestos y sancionados con cárcel por el código penal.

Es importante anotar que es considerado extorsión cuando la exigencia de pago involucra amenaza; una amenaza puede ser también la apertura de acciones legales. La acción penal que concluye en una sentencia penal adversa generalmente dispone la acción violenta de la fuerzas públicas en caso de no acatarse, ya que el sistema judicial es respaldado por la policía. Es decir, el Estado si se permite coaccionar al ciudadano.

A pesar de malas prácticas que quedan impunes, el sistema judicial contempla muchas aristas que impiden y preveen acciones drásticas sin que se hayan considerado previamente la amplísima lectura de las leyes. Es por esta razón que las actividades comerciales fuera del sistema económico formal y supervisada por sunat, no es considerado ilegal.

El estado, y sus gobernantes entienden que la gestión de administrar un país es imposible, se hace medianamente viable gracias al imperio de la ley, que aprueba el uso de la fuerza, pero tiene cuidado de no extralimitarse a fin de no violar derechos fundamentales contra la persona, derechos que hoy son muy relevantes de cuidar, ya que se lograron con encarnizadas luchas sociales.

Además de permitir un presupuesto anual, la formalidad económica del estado promete subsidio a la salud y la jubilación. Un análisis serio de la gestión del estado indicaría casi seguro que ningúna administración ha sido siquiera medianamente exitoso en el manejo del bien público, el resultado desde el virreynato hasta hoy padece de integridad fiscal.

El mayor interés de los gobiernos es la recaudación de impuestos, si el objetivo más importante fuera el bien común, hace rato que la actividad empresarial tuviera más incentivos que dificultades; la actividad “informal” es histórica, vive y seguirá viviendo en todos los sectores industriales.

Fuente INEI –Informe técnico n° 3, Jul 2020: Comportamiento de los indicadores del mercado laboral a nivel nacional (abr-Jun 2020)

Que quede claro; es deber del Estado hacer viable una sociedad con la participación de todos, y en beneficio de todos; esa sociedad no existe aún. Si ser formal no tuviera tantos obstáculos, multas, fraudes masivos de cobranza, pagos permanentes, complejas gestiones tributarias, contabilidad, registros, amenaza de multas y demás; sino que empezar solo requeriría la gestión estrictamente empresarial enfocada en el bien o servicio, e incentivada con exoneraciónes de impuestos, almenos en los primeros años; quizás no habrían “informales”. Estamos considerando una realidad suigeneris de consecuencias insospechadas y muy probablemente contraproducente para el sector formal.

Parece que hay muchas buenas personas en el gobierno, pero no necesitamos buenas personas, tampoco corruptas que abundan; se necesitan personas justas que hagan viable una actividad comercial o empresarial digna. Un estado que difunde facilidades tributarias o miente o desconoce la realidad de su pueblo. Un experto o funcionario público que mire de perfil su función llamándo problema a la “informalidad”, evidencia su distanciamiento con los hechos y vivencias de quién necesita “hacer algo” para subsistir hoy, que no tiene tiempo para hacer cola y sacar su RUC, menos para comprender la razones tributarias del estado y sus múltiples modalidades de impuestos, ni para esperar la verificación del domicilio; no tiene ese domicilio, ni tiempo ni el dinero para invertir en nada que no sea su mercancía para salir a ofrecerla cada día . Quien no entiende esta realidad no podrá nunca promover y menos disponer facilidades especiales para hacer empresa; facilidades que en un principio deben ser inmediatas, gratuitas e ilimitadas, hasta que sea viable un beneficio para el estado..

Este artículo quiere dejar claro que ser informal no es malo, menos ilegal, que contribuye al fisco mediante el pago de impuestos con compras finales, que la ley vigente no la sanciona ni la reprime, que lo que sugieren artículos de “expertos” o inexpertos sobre la necesidad de formalización son solo eso, sugerencias, y que nada impide una actividad comercial independiente con el talento personal de cada cual.

A pesar del recaudo inhumano en impuestos, mano de obra y recursos naturales, el Perú tiene en su genética un tesoro que parece inagotable, sigamos emprendiendo sin temor, utilicemos la tecnología como nadie más lo sabe hacer, creemos más y originales formas de trabajar libre y sanamente; acabaron los tiempos de pocos, comenzó el tiempo de todos.

About the author

Juan Alberto López

Dirijo esta revista para presentar formas de mejorar la seguridad. Soy aficionado al arte, la carpintería, a leer y escribir, a la ciencia en general, y especialmente a la historia; priorizo a mi familia.
Estudie y trabajé como oficial del ejército y estuve 28 años en seguridad del sector privado. He creado Red de Seguridad para profesionales que deseen aportar y generar beneficios al sector (suscríbete, es gratis; cursos, productos y servicios mediante convenios, descuentos, historia, cultura, normativa y mucho mas.
Presido la Asociación Peruana de Agentes de Seguridad.

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